Bebé mirando al mar
Cabo Verde: Isla de Sal,  Mi experiencia blw,  Viajes con bebés blw

Viajar a Isla de Sal aplicando Blw. Mi experiencia.

Viajar a Isla de Sal

Playas de fina arena, aguas cristalinas y templadas, temperatura tropical estable todo el año, población cercana y amigable y sobre todo su lema: «no stress» hacen que viajar a Isla de Sal sea un destino ideal para ir con bebés. O al menos eso dicen las revistas y algunos blogs de viajes… Pero, ¿lo es realmente?

Sí, pero…

Después de 1 semana en Isla de Sal, una de las principales islas del archipiélago de Cabo Verde, puedo decir que quizás haya destinos mucho más fáciles, por decirlo de alguna manera, para ir con bebés. Con niños más mayores, a partir de 4-5, vale, porque hay muchas actividades muy atractivas que les encantarán. Pero quizás no tanto para un bebé de 17 meses por ejemplo, que es la edad de Mochi en este momento.

Aún así, si has decidido ir a este encanto de Isla no quisiera desanimarte. ¡Todo lo contrario! 

Playa de Santa María. Isla de Sal. Cabo Verde
Playa y piscina del Hotel Odjo D’agua, Isla de Sal

A pesar de las pequeñas dificultades (que algunas han sido circunstanciales y a ti no tienen por qué pasarte) lo hemos disfrutado muchísimo. Tenemos muy buenas anécdotas y unas preciosas fotos para el recuerdo. Mochi ha conocido la playa por segunda primera vez (la primera primera fue con 5 meses en Galicia que ni pisó la arena la pobriña pq hacía fresquete) en un entorno casi paradisíaco y tranquilo, sin las aglomeraciones de un agosto típico en España. ¡Y oye, eso ya es un puntazo a favor! Además, ha comido super bien, que era uno de mis desvelos nocturnos antes de partir.

Así que si ya has decidido viajar a Isla de Sal, o te lo estás pensando, sigue leyendo y te contaré las partes preciosas y las no tan bonitas sobre viajar a Isla de Sal con un bebé haciendo baby led weaning. Si vas sabiendo lo que vas a encontrar disfrutaréis muchísimo de este viaje al Caribe Africano.

Viajar a Isla de Sal. Puntos a favor

No stress

Es el lema de Cabo Verde, y es cierto que se contagia. En seguida bajas el ritmo y la auto exigencia y casi sin darte cuenta te dejas llevar. Con bebés esto nunca es fácil pero algo tiene esta Isla que hasta consigue que disminuya su intensidad. Me pareció increíble lo bien se adaptó Mochi a las 3 horas de diferencia y lo bien que durmió a pesar de estar malita con amigdalitis desde el día antes de viajar (si, tenemos esa suerte y más aún, si sigues leyendo no lo vas a creer)

Cero aglomeración

No stress Cabo Verde
Calles tranquilas de Santa María, Isla de Sal

No stress también gracias a que aún no hay un turismo masivo ni si quiera en agosto. Comimos sin reservar y sin esperas en casi todos los restaurantes. No tuvimos problemas en la playa ni para coger tumbona y sombrilla en el hotel. Pasear por las calles principales por la noche era una maravilla viendo vida pero sin pisar gente. Eso en agosto es muy difícil de encontrar. . .

Variedad gastronómica

Uno de los puntos fuertes para los que aplicamos blw. Hay muchísimos restaurantes de todo tipo y además, la gastronomía caboverdiana se basa en pescado, marisco, cachupa, arroz, batata, yuca o mandioca, pollo, frutas… En cualquier restaurante te preparan algo para el bebé. Eché un poco en falta más verduras en los restaurantes a los que fuimos pero se que en algunos te acompañan la carne o el pescado con zanahorias, brocoli

Mochi comiendo pollo a la brasa y tomatito

Mochi se inclinó por el pescado, tomate, batata y yuca. Y de frutas la papaya, el plátano y la piña son los protas. También melón y sandía. Esta última un poco regulera. Me habían dicho que vería cocos por todas partes pero no fue así. Seguro que los hay pero quizás al estar en la playa del hotel no van a ofrecerlos. Me quedo con ganas de que Mochi pruebe el agua de coco directamente de un súper coco. Apuntado queda para otra ocasión.

Agua cristalina y no muy fría

No hablo de lo preciosa que es la playa de Santa María porque eso no varía, vayas o no con bebé. Es espectacular. Pero lo mejor es la limpieza de sus aguas y la temperatura. No es como Caribe, pero tampoco es la frialdad del Atlántico Español. Lo no tan bueno de la playa es que es un mar bastante bravo y es peligroso bañarse según qué días. Para los bebés más aún, claro. Ah, y hay muchas zonas de rocas. Los escarpines no sobrarán en la maleta.

Viajar a Isla de Sal. Puntos no tan a favor

El vuelo

Aún hoy, desconozco si hay vuelos directos a Sal. En el momento de la reserva no los encontré y creo que realmente no hay pero si lo hubiera, cogedlo sin dudar! Un viaje con escalas para un bebé se hace eterno. Al menos para nosotros. Subir, despegar, el tiempo de vuelo, aterrizar, bajar, esperar… y repetir.

Y ya si le sumas overbooking prepárate (si, también nos tocó, y aún hay más)

Con un viaje así no sabía muy bien cómo hacer para las comidas de Mochi. Mucho tiempo en avión y aeropuertos, donde la gastronomía deja mucho que desear si buscas algo medianamente saludable. Al final me decidí por llevar en una neverita una fiambrera con garbanzos cocidos y hamburguesas caseras de pollo rebozadas muy riquitas que hizo mi madre. Plátano, aguacate, yogurt y palomitas caseras (no, no estoy loca. Sí, se que es peligroso. Pero he empezado a ofrecerlas retirando previamente toda la parte del maíz duro, dándole sólo la «bolita» y remarcando una y otra vez hasta la saciedad que sólo se comen las que le da mamá)

Se nos complicó con el tema del overbooking porque tuvimos que volar al día siguiente, pero bueno, lo metí todo en la nevera de la habitación del hotel que nos ofrecieron hasta el día siguiente con prensión completa. La comida no era muy allá pero como la amigdalitis de Mochi estaba en pleno apogeo, no tenía mucho apetito así que tetita, alguna patata frita y un poquito de queso fresco que probó en el desayuno. Aproveché para coger un bollito de pan integral para el viaje por si acaso.

El calor

La temperatura media de Cabo Verde no es muy alta. Pero súmale la humedad y la falta de aire acondicionado en muchos restaurantes y tienes un cóctel ideal para que el bebé no esté muy dispuesto a comer.

Mochi lleva fatal el calor y lo ha demostrado en varias ocasiones en las que no sólo no ha comido mucho sino que estaba deseando salir del restaurante (con el llanto y la insistencia que ello conlleva pidiendo que nos fuésemos con la comida a medias «amonó, amonó, amonó» ). Por suerte encontramos uno en el que además de comer muy bien, estaba frente al mar y tenía grandes ventanales por los que entraba brisa de vez en cuando que hacía que pudiésemos comer a gusto. Es el Restaurante Barracuda y repetimos varias veces. En otro post os hablaré de él, y no es publi.

Las actividades

Realmente esto no es que sea un punto negativo. Al contrario, hay muchas actividades chulas pero como digo no para un bebé de año y medio.

Cogimos un tour por la isla y la verdad, me lo hubiese ahorrado. Fue una paliza de coche y calor para ella, por lo que no lo disfrutamos en condiciones. Sin bebé es un plan perfecto. Te haces una idea general de la isla, te bañas con tiburones, flotas sin esfuerzo en el charco de Sal de las salinas, ves el precioso ojo azul en una zona de acantilados… pero el bebé (ni el que se queda cuidando) puede hacer la mitad de las actividades. Ni se puede bañar en las salinas porque puede quemar tanta densidad de sal, ni nadar con tiburones porque el acceso es complicado, en los acantilados mucho cuidado porque no hay mucha seguridad… Total que mucho coche, mucho calor, mucho desierto y poco disfrutar. Es chulo ver un poco más de la isla ya que estás allí pero a día de hoy preferiría haber aprovechado un día más de playa.

Por cierto ese día para media mañana llevé en la neverita (imprescindible la neverita y la tartera en los viajes y si va integrada en la mochila mejor que mejor) un plátano, melón, yogurt natural sin azúcar y un bollito de pan integral. Y menos mal porque se alargó un poco la cosa y estábamos comiendo casi a las 16 de la tarde. A esa hora ella ya había picoteado de su neverita y había tomado su teti así que el cuanto pudo se quedó frita.

Conclusión

Ya tienes los pros y los no tan pros de Isla de Sal. Asi tienes información para tomar la decisión. Quizás en otra época la temperatura es más suave y el calor no es un problema pero un viaje tan largo para vivir unos días de sol y playa no se. Para algunas familias puede no merecer la pena.

Por otro lado agosto en la península suele ser un agobio… y también está muy bien disfrutar de conocer otra cultura y animarse a hacer viajes un poco más «complicados» siempre que no sea peligroso ir con bebés… Al final las dificultades nos hacen madurar, avanzar. Al bebé, a cada uno de nosotros y también como familia.

Mochi mirando hacia Playa de Santa María desde el restaurante del hotel
Mochi mirando hacia Playa de Santa María, dando la espalda al desayuno,
como cada mañana.

Entonces, ¿ lo recomiendo o no? Que no me aclaro.

Pues como el viaje me ha encantado y el balance después de todo es muy positivo, claro que lo recomiendo. Si has leído hasta aquí ya puedes organizar tu viaje para minimizar en lo posible los puntos no tan maravillosos, y que nada apague tu fuego viajero y tus ganas de enseñar a tu peque cómo devorar la vida. Ya sabes que si haces Baby Led Weaning no tendrás ningún problema en encontrar variedad de alimentos saludables, ni en hotel ni en restaurantes.

Además, tu bebé no irá malito, ni tendrás overbooking, ni te perderán maletas al llegar a Sal (sí, aunque parezca increíble, también nos pasó) así que ¡todo te resultará mucho más fácil desde el principio!

Por último decir que si echas en falta algo de información es porque no quiero pasarme y hacer un post interminable. Un viaje así no se puede plasmar en una sola entrada así que seguiré contando cositas.

Mientras, puedes suscribirte y descargarte gratis mi organizador de viaje si aplicas baby led weaning, con un checklist para que no se te olvide ningún imprescindible y disfrutar aplicando blw en cualquier lugar del mundo.

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